20 Principios de la psicología para aplicar a los procesos de enseñanza aprendizaje

Los procesos de enseñanza y aprendizaje que abarcan desde infantil hasta el final de la adolescencia están estrechamente relacionados con factores sociales y conductuales del desarrollo humano como la comunicación, la cognición, la motivación y la interacción social.

Teniendo en cuenta lo anterior, la American Psychological Association describe 20 principios fundamentales que se deben conocer para facilitar los procesos de enseñanza y aprendizaje:

 

BLOQUE I: CÓMO PIENSAN Y APRENDEN LOS ESTUDIANTES.

PRINCIPIO 1 Las creencias o percepciones que los estudiantes tengan sobre su inteligencia y capacidad afectan a su aprendizaje y funcionamiento cognitivo.

Cuando los profesores atribuyen el bajo rendimiento de un estudiante a causas controlables y modificables, como la falta de esfuerzo o la elección de una estrategia inadecuada, están ofreciéndole la expectativa o esperanza de que las cosas puedan cambiar en el futuro. (APA, 2015)

PRINCIPIO 2 Lo que los alumnos ya saben afecta a su aprendizaje.

El aprendizaje entendido como crecimiento conceptual se da cuando los conocimientos del estudiante son coherentes con el material que debe aprender. El cambio conceptual es necesario cuando los conocimientos del estudiante no son coherentes o incluyen información errónea. (APA, 2015)

PRINCIPIO 3 El desarrollo cognitivo de los estudiantes y su aprendizaje no está limitado por los estadios generales del desarrollo.

El estudiante es capaz de acceder a un nivel más alto de pensamiento y conducta cuando (a) hay una base biológica (competencias precoces) para el conocimiento en un ámbito determinado, (b) ya tiene cierta familiaridad o experiencia en un campo del conocimiento, (c) interactúa con otros estudiantes más capaces o con materiales más exigentes y (d) en contextos socioculturales que conocen por experiencia. (APA, 2015)

PRINCIPIO 4 El aprendizaje está basado en el contexto, por lo que la generalización del mismo a nuevos contextos no se realiza de manera espontánea, sino que debe facilitarse.

La capacidad de los estudiantes para transferir conocimientos es un indicador clave de la calidad del aprendizaje, de su profundidad, adaptabilidad y flexibilidad. (APA, 2015)

PRINCIPIO 5 La adquisición de conocimientos y habilidades a largo plazo depende en gran medida de la práctica.

La simple repetición de una tarea una y otra vez, no mejora de por sí el rendimiento ni la retención a largo plazo de contenidos. (APA, 2015)

PRINCIPIO 6 Un feedback a los estudiantes claro, explicativo y a tiempo, es importante para el aprendizaje.

Las críticas y valoraciones de información ocasionales y superficiales (como «buen trabajo») no son claras ni explicativas y no incrementan la motivación ni la comprensión del alumno. La claridad en los objetivos de aprendizaje mejora la eficacia de las valoraciones por parte del profesor. (APA, 2015)

PRINCIPIO 7 La autorregulación de los estudiantes ayuda al aprendizaje, y las habilidades de autorregulación se pueden enseñar.

Los profesores pueden ayudar a los estudiantes a que aprendan habilidades de autorregulación introduciendo estrategias de enseñanza para mejorar la atención, la organización, el autocontrol, la planificación y la memoria, todas ellas pueden facilitar en gran medida el aprendizaje. Además, el entorno del aula puede también organizarse para mejorar la autorregulación. (APA, 2015)

PRINCIPIO 8 La creatividad del estudiante puede fomentarse.

Hoy día, para el éxito académico, la eficacia profesional y la calidad de vida resulta vital ser capaz de identificar problemas, proponer posibles soluciones, evaluar la eficacia de éstas y comunicar a los demás su valor. (APA, 2015)


BLOQUE II: QUÉ MOTIVA A LOS ESTUDIANTES.

PRINCIPIO 9 Los estudiantes tienden a disfrutar del aprendizaje y tienen mejores resultados cuando su motivación es más intrínseca que extrínseca.

El fomento de la motivación intrínseca exige la incorporación de actividades y prácticas que satisfagan la fundamental necesidad que el estudiante tiene de sentirse competente y autónomo. (APA, 2015)

PRINCIPIO 10 Los estudiantes persisten ante las tareas que plantean desafíos y procesan la información con mayor profundidad cuando adoptan metas de dominio en lugar de metas de rendimiento.

Los individuos pueden participar en actividades orientadas a la obtención de logros por dos razones muy distintas: para desarrollar una competencia aprendiendo todo lo posible (objetivo de dominio) o, por lo contrario, para demostrar la competencia que ya poseen, intentando obtener mejor resultado que los demás (objetivo de rendimiento). (APA, 2015)

PRINCIPIO 11 Las expectativas de los profesores sobre sus estudiantes afectan a las oportunidades de éstos para aprender, a su motivación y a los resultados de su aprendizaje.

Estas creencias modelan el tipo de instrucción que se les da, las actividades prácticas en grupo y los métodos de evaluación. (…) Cuando esas expectativas inexactas o erróneas aparecen, se dirigen en la mayor parte de casos a grupos estigmatizados (minorías étnicas, estudiantes procedentes de familias con menos recursos económicos, etcétera), pues en nuestra sociedad siguen existiendo creencias o estereotipos negativos sobre la capacidad intelectual de esos grupos. (APA, 2015)

PRINCIPIO 12 Los objetivos a corto plazo (proximales), específicos y que planteen desafíos moderados, motivan más que los objetivos a largo plazo (distales), generales y que planteen desafíos muy exigentes.

Los estudiantes deben poder contar con numerosas oportunidades en el trabajo del aula para fijar objetivos concretos a corto plazo, que sean moderadamente complicados. (APA, 2015)


BLOQUE III: POR QUÉ SON IMPORTANTES EL CONTEXTO SOCIAL, LAS RELACIONES INTERPERSONALES Y EL BIENESTAR EMOCIONAL PARA EL APRENDIZAJE DEL ALUMNO.

PRINCIPIO 13 El aprendizaje se encuentra situado dentro de múltiples contextos sociales.

Dadas las variaciones potenciales en la experiencia cultural, es fundamental que el profesor instaure una «cultura del aula», a fin de asegurar que se comparten significados, valores, creencias y expectativas conductuales, con el objetivo de garantizar un entorno seguro para todos los estudiantes. (APA, 2015)

PRINCIPIO 14 Las relaciones interpersonales y la comunicación son fundamentales tanto para el proceso de enseñanza-aprendizaje como para el desarrollo social y emocional de los estudiantes.

Dada su naturaleza social, el aula proporciona un contexto muy importante para la enseñanza de habilidades sociales, como la comunicación o el respeto a los demás. (APA, 2015)

PRINCIPIO 15 El bienestar emocional influye en el rendimiento educativo, el aprendizaje y el desarrollo.

El bienestar emocional supone tener sentido del yo (autoconcepto, autoestima), cierto sentido de autocontrol y de control del entorno inmediato (autoeficacia, locus de control), una sensación general de bienestar (felicitad, calma, plenitud) y capacidad para reaccionar de manera saludable al estrés cotidiano (habilidades de afrontamiento).  Disfrutar de una buena salud emocional depende del conocimiento, comprensión, expresión, regulación y control de las emociones propias, así como de la percepción y comprensión de las emociones del otro (empatía). (APA, 2015)


BLOQUE IV: CÓMO GESTIONAR EL AULA ÓPTIMAMENTE.

PRINCIPIO 16 Los estudiantes pueden aprender cuáles son las expectativas de interacción social y de conducta en el aula a través de una formación eficaz y principios conductuales demostrados.

La capacidad de aprendizaje del estudiante se ve tan condicionada por sus habilidades académicas como por su conducta interpersonal e intrapersonal. (APA, 2015)

PRINCIPIO 17 La gestión eficaz del aula se basa en fijar y transmitir grandes expectativas, fomentar de manera consistente relaciones positivas y proporcionar un alto nivel de apoyo a los estudiantes.

El estudiante necesita comprender con total claridad las normas y expectativas de conducta en el aula. Estas deben comunicarse de manera directa y periódica y reforzarse regularmente. (APA, 2015)


BLOQUE V: CÓMO EVALUAR EL PROGRESO DEL ALUMNO.

PRINCIPIO 18 Tanto la evaluación formativa como la sumativa son importantes y útiles, pero hay que aplicarlas e interpretarlas de distinto modo.

Las evaluaciones formativas se emplean para orientar y modelar la formación en el aula de manera directa. Las evaluaciones sumativas se emplean, por otra parte, para emitir juicios generales sobre el progreso en el aprendizaje del estudiante o la eficacia de los programas educativos. (APA, 2015)

PRINCIPIO 19 La mejor manera de evaluar las habilidades, conocimientos y capacidades de los estudiantes es mediante procedimientos fundamentados en la psicología y estándares bien definidos de calidad e imparcialidad.

Los profesores deberán ser capaces de inferir, a partir de una puntuación obtenida en un test, si esta refleja fielmente el aprendizaje del estudiante y no otros factores distintos. Para que esto ocurra, el test, por ejemplo, debe estar validado para el propósito y para el grupo de estudiantes que lo va a realizar. Además, los estudiantes de este grupo deberán estar motivados para demostrar lo que realmente saben hacer. De lo contrario, los profesores no podrán afirmar si lo que se está midiendo es el aprendizaje del estudiante o, más bien, su grado de esfuerzo. (…) Es fiable la evaluación cuyos resultados son indicadores coherentes con los conocimientos, habilidades y capacidades del estudiante. (APA, 2015)

PRINCIPIO 20 Para valorar correctamente los datos de evaluación es necesario interpretarlos de manera clara, adecuada e imparcial.

Una enseñanza eficaz depende enormemente de que los profesores sean consumidores informados de literatura educativa, intérpretes eficaces de los datos que se desprenden de las evaluaciones, y buenos comunicadores de cara a los estudiantes y sus familias en lo que respecta a dichos datos y las decisiones que pudieran afectar a aquellos. (APA, 2015)

 

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González-García, M. (2018, mayo 30). 20 Principios de la psicología para aplicar a los procesos de enseñanza aprendizaje. [Registro web]. Recuperado de https://wp.me/p8lvx7-qm

 

 

Bibliografía

American Psychological Association, Coalition for Psychology in Schools and Education. (2015). Top 20 principles from psychology for preK–12 teaching and learning. Recuperado de http://www.apa.org/ed/schools/cpse/top-twenty-principles.pdf

 

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